domingo, 29 de diciembre de 2019

Usted y la decencia.

Es tan educado usted
que confunde mi hambre con cortesía,
mi sed de usted con amable palabrería.
Un piropo como obligada cursilería
de niña decente.

Entonces, sepa usted,
y se lo digo sin afán de rozar la grosería,
que de tener su piel desnuda con la mía,
después de atarlo con mis manos, de todo yo sería,
menos decente.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Sólo en mi mente.

Lo que más amo de vos
hombre bueno y decente,
es que le haces el amor
a mi mente.

Mi oxígeno, mi calor.
Mi caricia, mi nutriente.

Y regreso al mismo error
de una y otra vez, urgente,
hacerte el más dulce amor
en mi mente.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Mañana oscura.

Mojo la pluma en los retazos de memoria.
Eres el tintero de mis letras más puras,
la sangre que mana de mis heridas más duras,
el hondo gemido cuando se alcanza la gloria.

Otra mañana que se torna oscura,
porque hoy tampoco serás mi victoria.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Dolores.

Ese beso que no llegará,
Duele a mi amor cobarde.
Los te quieros que no dirás,
son mil llagas, ¡cómo arden!
Tus brazos, que no tendrè
son púas de fuego y miel
que me matan de hambre
Siempre, en tu intocable piel.

Esos sí son dolores,
Lo demás un paripé.

No me arrepiento.

No me arrepiento
de haberte pensado
tantas horas,
ni de haberte dado
mis poemas,

Porque ellos 
se alimentan de mi amor
y yo de eso
tengo mucho.

Olvidarte



Tratar de olvidarte es el mejor modo
de no poderte olvidar.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Pentélico

Testigo mudo soy del suave oro que te cubre,
A ojos ciegos o bien abiertos te percibo.
La tersura marmórea de tus poros me urge, 
Arden mis dedos por rozarte, amigo.

Los genes del Pentélico hacen ahínco 
En tu perfil de perfecciones esculpidas, 
Tu frente, el don, tu cuerpo el desafío.
La luz que emanas, el altar de maravillas.

Te guardo en pedestal de desvarío, 
Pero tú, amigo, apenas si me miras.

Brillante

Figuran en mi mente las figuras de tu piel,
Tu brazo dador, tu abrazo evasor.
Las palabras de veneno, las arrugas de miel. 
Tentaciones terrenales, deseos emigrados, 
Encarnando el más capital de los pecados, 
Desterrándote de mí, la luna cruel,
De fantasías y quereres infundados.

Perfil provocador de ratos de encanto,
Embrujo incurable en mis noches de espanto.
Pestañas y cejas; prisión y desvelo,
Tus lazos profundos, mi hondo recelo.
El fallido intento de hallarte en mi canto,
De darte cabida en mi fuego gemelo,
Fuego que abrasa como arde mi llanto.

Ojos y dientes y risas y pecho,
Mucho te veo, poco te aquejo.
Peinas mis horas, quiebras mis días
Que casi no vienes, que no me adivinas.
Ofrendo el cordero de haberte muy lejos
Si sólo un deseo antes de mi caída:
Que zurzas mis labios de todos tus besos.

Pecado mortal, brillante prohibido,
Manzana en discordia, corazón errante
Que late muy dentro en mi cuerpo de amante,
Que late y persigue y no se ha arrepentido.
Siguiendo tu halo, magnético atlante,
Mi mártir de cargas y de sacrificios.

Quería dejarte ir

Quería dejarte ir, pero no estuviste aquí
nunca, jamás, ni por asomo.
¿Cómo olvidar todo aquello que te di,
si eras fantasía y fuiste sólo
estrella en la noche donde me perdí?

Te voy a dejar ir porque no estarás aquí.
Nunca, jamás. Y ya te añoro.

Nido

Puedo seguir tropezando en el camino,
dirigir mis batallas a la mera nada,
quemar y hundir todos mis navíos
en la mar de la que fui arrancada;
ese oceano en tus ojos, tu mirada,
por la que muero y por la que vivo.

Hueles a vacaciones y suenas a alivio,
sabes a menta y a café recién molido.
Tus ojos son el edén de vida y calma
donde está mi fe, pero también tu olvido.

Hazme un hueco en tu alma
para que sea nuestro nido.

Te quise tanto

  Te quise tanto, Que todavía te pienso  A diario, a cada rato Tanto que pienso, Que olvidar es un verbo De fácil escritura E imposible ejec...